
19/07/2006
ENTREVISTA A IOSU FEIJOO Por Vanessa Salaverría, Fundación para la Diabetes.
20 de junio de 2006
Nombre: Iosu Feijoo Año de nacimiento: 1965 Profesión: Técnico especialista en electricidad Ciudad: Vitoria
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Iosu, en el centro, junto a su compañero Javi y su sherpa en la cima del Everest
Iosu Feijoo, un joven alpinista con diabetes, se marcó el reto de conquistar el Everest por su cara norte. El 18 de mayo de este año LO CONSIGUIÓ. Su diabetes no le supuso ningún impedimento para coronar la cima de la montaña más alta del planeta, al contrario, le sirvió como aliciente para superarse así mismo una vez más.
Hoy Iosu nos ofrece en exclusiva la siguiente entrevista para contarnos cómo vivió esta inolvidable hazaña. Pregunta: ¿Desde cuándo tienes diabetes Iosu? Respuesta: Me diagnosticaron la diabetes tipo I con 23 años. Fue en un análisis rutinario de la empresa. Pregunta: ¿Cambió la diabetes tu tipo de vida? Respuesta: Por supuesto que cambió mi forma de vida, yo ni sabía que existía esta enfermedad, era un chico normal que hacía vida normal. Me costó mucho adaptarme a la nueva situación, de hecho, estuve 9 meses deprimido, sin querer salir de casa, digiriendo lo que me estaba pasando, lo que los médicos endocrinos me estaban comentando, en fin, aprendiendo a vivir con esta enfermedad. Fue un duro palo para una persona activa como yo. Pregunta: Sin embargo, está claro que tu pasión por la montaña no se vio mermada a pesar de la diabetes, es más, parece que incluso aumentó ¿no es así? Respuesta: Soy montañero desde los 12 años y alpinista desde los 17 y aunque en un principio los médicos me aconsejaron dejar la práctica de la escalada y la alta montaña, yo no quise rendirme. Siempre me he dicho: Si tengo que vivir con la diabetes, yo voy a ganar a mi enfermedad... Pregunta: Desde luego, lo has demostrado... Has conseguido hollar la cima de la montaña más alta del mundo, el Everest, ¿qué se siente al conseguirlo? Respuesta: Lo primero que sentí fue una paz infinita, una alegría inmensa, una tranquilidad total... Llegué a la cima a las 8 horas y 15 minutos de la mañana, el cielo estaba totalmente limpio, de un azul inmaculado, en la cima sólo estaba mi compañero Javi con su sherpa... Recuerdo que unos metros antes de llegar a la cima comencé a llorar (¡ojo! todos lloran) y que los últimos metros andando los hice agarrado de la mano de mi serpa. Yo quería que él llegase primero en homenaje a su sacrificio y él quería que yo llegase primero, así que nos cogimos de la mano y una vez en lo más alto pensé: Esto es irreal... La cima me parecía un fotograma sacado de una película, era igual a las imágenes que yo tantas y tantas veces había visto, y ahora... yo era el protagonista... La sensación de triunfo es total.
Escalando una pared de roca Pregunta: No es la primera vez que subes al Everest pero sí la primera que consigues hacer cima. ¿Sabías que esta vez lo ibas a conseguir?, ¿por qué ha sido diferente? Respuesta: Sabía que esta vez lo iba a conseguir porque era mi sexta expedición al Everest. Yo ya estaba maduro tanto física como mentalmente, además éste era mi segundo ochomil (hay 14). El 22 de mayo de 1998 escalé el Shishapagma de 8.013 metros de altura (un hecho histórico) y el año pasado, 2005, escalé el difícil y técnico McKinley, en Alaska, y esto me dio mucho punto. Mi preparación era la adecuada, además, estaba en paz con los Dioses y estos, esta vez, me han permitido hollar su cima... Ya me la merecía... Pregunta: ¿Qué significaba para ti escalar esta montaña? Respuesta: Es un sueño largamente acariciado y deseado. Para cualquier alpinista profesional (no diabético) es su sueño también. Además sirve para demostrar a la sociedad en general que un diabético no tiene límites si sigue unas pautas adecuadas de entrenamiento y control de la enfermedad. También me he demostrado a mí mismo que podía hacerlo, que no era un sueño loco. Pregunta: Has hecho historia... Respuesta: La verdad es que a mí me da igual ser el primer diabético o el 25, yo quería escalar el Everest por mi ambición alpinística, porque soy un profesional de la montaña... pero bueno... es verdad... ahora resulta que soy el primer diabético en escalar el Everest (y encima por la cara norte, la difícil) y reconozco que es un honor, sobre todo porque lo voy a poder contar a la juventud diabética española y sé que para muchos jóvenes que se puedan ver reflejados en mi gesta, siempre será mas fácil poder contactar conmigo para futuras charlas, consejos, etc... También soy el primer diabético del mundo en alcanzar el Polo Norte Geográfico, andando durante 2 semanas a 35º bajo cero, arrastrando yo solito mi trineo de 65 kilos de peso, sin ayuda de nadie. También soy el primer diabético del mundo en alcanzar el Polo Sur Geográfico, después de tirar de mi trineo durante 2 semanas, en idénticas condiciones a las del Polo Norte.
Iosu en el Polo Sur Geográfico
Soy el primer vasco en conseguir los 3 polos (Polo Norte, Polo Sur y Everest), y de los pocos deportistas del mundo en lograr tal hazaña. Y por supuesto que ninguno es diabético. Pregunta: ¿Con qué dificultades te has encontrado Iosu? Respuesta: El Everest es una montaña difícil, tanto por la cara sur como por la norte. La norte es un poco más difícil, es más técnica, más empinada, debes emplear técnicas de escalada y por lo tanto si consigues llegar a la cima es más prestigioso (dentro del prestigio en sí por escalar el Everest). A 8.500 metros de altura está el primer escalón. Es una pared vertical de 9 metros de altura que te obliga a escalar, pero ¡a qué altura!... Hay mucha gente que después de 30 días de escalada (lo normal para llegar a este punto) se da la vuelta al ver su dificultad... Pero eso no es nada, ya que después viene el segundo escalón (el difícil) a 8.650 metros de altura. Son 16 metros de altura, completamente verticales. Todas las montañas del mundo ya están por debajo de ti (incluido el K-2). Aquí mucha de la gente que no se ha dado la vuelta en el primer escalón dicen ahora Byebye... A mí se me puso el corazón a 160 pulsaciones mientras lo escalaba, eran las 4 de la madrugada, la temperatura era de 40º bajo cero, pero yo confiaba en mi técnica, en mis años de experiencia, en mis ganas de subir... nada podía conmigo... era mi día... Después sales a una delgada arista de unos 40 centímetros de ancho ¡sí, sí, 40 centímetros de ancho! Al lado izquierdo según subes tienes una caída vertical de 3.000 metros y a tu lado derecho una caída de 2.800 metros, si te tropiezas con los crampones o te enganchas en una cuerda vieja abandonada... ¡muerte segura!.
Cuando yo salí del segundo escalón supe que iba a hacer cima. Además Muktu, mi serpa, que ya había subido el Everest 4 veces, me lo dijo al oído, y creo que el estaba más contento que yo.
Al poco tiempo, y según avanzamos, me encontré con el primer muerto. Era un Koreano que había muerto 8 horas antes, me impresionó mucho y me forzó a concentrarme aún más. Pensé en mi hija... El segundo muerto estaba justo en mitad de la arista, era un sherpa, yo pensaba que estaba descansado y como ocupaba todo el camino pensé en darle un pequeño puntapié, en esto me dice Muktu: Este sherpa lleva pocas horas muerto. Tuve que bajarme a la pared de la cara norte y escalar en travesía... algo muy delicado. Me la jugué por uno que estaba ya muerto... El tercer fallecido llevaba unas 24 horas sin vida, me tuve que sentar a su lado pues estaba a 8.750 metros de altura y tenía que cambiar la botella de oxígeno, incluso lo tocaba.. Pero lo peor fue el cuarto muerto, que estaba justo a 20 metros de la cima, cuando ya vas cantando cima mentalmente. Era un francés que subía sin oxígeno. Se había muerto el día anterior. Se resbaló en la misma cima y se cayó. La verdad es que nunca he visto un cuerpo tan roto (las 4 extremidades). Su mujer, que estaba en el Campo Base conmigo, me pidió a través del walkie talkie que le hiciese alguna foto para poder cobrar el seguro... pero yo fui incapaz, tuvo que hacerlo mi sherpa... También mi sherpa fue quien puso la cuerda nueva dos metros más alejados del cadáver que colgaba al vacío... Fue tremendo...
Pasado este trago, y unos minutos después, empecé a ver la cima, a llorar de alegría, a pensar en mis seres queridos, amigos (enemigos) y en mis patrocinadores... El momento es mágico... único... irrepetible... y durante unos segundos, en los que te crees que puedes tocar el cielo, te olvidas de los muertos y de las dificultades, y sólo quieres volar y volar, pues la cima del Everest es muy aérea y muy pequeña, de hecho sólo cabe una persona en su puntita.
Después, al iniciar la bajada, hay que concentrarse nuevamente, pues es en la bajada cuando se producen los peores accidentes. Pregunta: Menuda historia... ¿en algún momento dudaste de si lo ibas a poder conseguir? Respuesta: Este año era mi año, nunca tuve dudas. Pregunta: Según comentaste en tu última crónica sufriste una pérdida de visión del ojo izquierdo, ¿cómo estás ahora?, ¿has podido recuperarte? Respuesta: En vez de utilizar gafas de ventisca, utilicé unas gafas de glaciar (son mejores, pero protegen menos) y se me filtró un poco de viento y, claro, a 40º bajo cero se me congeló la cornea del OJO DERECHO y tuve que bajar desde los 8.000 metros viendo por un sólo ojo. Estaba un poco preocupado, pero bueno, soy un profesional... Ahora está bien y según me ha dicho mi endocrino lo voy a recuperar al 100%. Pregunta: ¿Qué has aprendido de esta expedición? Respuesta: Que la falta de profesionalidad en montañas de más de 8.000 metros acarrea la muerte de personas y encima que los demás, por ayudarles, nos ponemos en peligro...
Iosu arrastrando su trineo Pregunta: ¿Tus familiares y tus amigos te animan a que practiques este hobby que tanto te apasiona o les parece algo arriesgado sabiendo que tienes diabetes? Respuesta: Todo mi entorno me apoya porque saben de mi pasión y, sobre todo, de mi preparación tanto física como mental. Pregunta: ¿Y tu equipo médico, qué opina? Respuesta: Hace años se rasgaban las vestiduras, ahora sacan pecho por mis logros y sé que me ponen de ejemplo. Pregunta: ¿Cómo te preparas para enfrentarte a una expedición así? ¿Qué tipo de entrenamiento es necesario?, ¿lo diseñas tú mismo, o con ayuda de un equipo médico? Respuesta: Yo entreno en base a dos pautas. La 1ª: siguiendo mis pautas de insulina que intento no variar, y la 2ª: siguiendo las pautas de mis médicos deportivos. Me hago pruebas de esfuerzo y analíticas de sangre, y en base a ellas y a mi deporte, me preparan un entrenamiento a medida. Los entrenamientos son muy duros, 2 ó 3 horas diarias, de alto nivel y todos los días... Pregunta: ¿Tuviste que formar en diabetes a tus compañeros Jon y Willy para que supieran reaccionar en caso de emergencia? Respuesta: Sí, todos mis compañeros de expedición conocen el tratamiento para mi diabetes en las situaciones extremas a las que vamos. Pregunta: ¿Cómo medías tu glucosa y qué precauciones especiales has tenido que tomar en cuanto al control de tu diabetes durante la ascensión? Respuesta: Al llegar a mi tienda de campaña sacaba mi glucometer y me hacía una analítica. Lo mismo antes de cenar y al levantarme. En base a las mediciones adecuaba la dosis de insulina. De todas formas, la verdad es que he andado muy parecido a como me encuentro en Vitoria. Pregunta: ¿Son muy diferentes estas precauciones de las que tiene que tomar una persona con diabetes que va de excursión al monte o de acampada? Respuesta: No tiene por qué ser así, pero yo aconsejo que se CREAN los consejos de su endocrino para las diferentes situaciones. Cada diabetes tiene nombre y apellidos. Con su mujer en el Aizkorri Pregunta: Según nos explicabas en tu crónica del 18 de mayo, el esfuerzo que tuviste que hacer para alcanzar la cima rozó lo inhumano, ¿qué repercusión tuvo todo ese esfuerzo en tus niveles de glucosa? Respuesta: Llegué al Campamento III, a 8.350 metros de altura, a las 13 horas del día 17 de mayo. Según llegué, me metí en la tienda a descansar pero ¿quién puede descansar a 8.350 metros de altura antes de atacar la cima? Salí del CIII a las 12 horas 45 minutos de la madrugada. Poco antes de partir vomité todo el desayuno (antes del ataque a cima, y sólo por una vez, desayunas a las 10 de la noche), creo que vomité por los nervios... Después de 7 horas y 45 minutos llegué a la cima del Everest... Superar esos 500 metros me llevó un ritmo de 75 metros a la hora... Pero como a esa altura comes poco y haces mucho esfuerzo (yo adelgacé ese día 3 kilos y en toda la expedición 12 kilos, normalmente peso 66 kilos) pues resultó que mis niveles de glucosa ese día estaban bajos. Pregunta: ¿Cómo afecta la altura al nivel de glucemia? Respuesta: Debido a la altura, y por lo tanto falta de oxígeno, el proceso de la digestión se ralentiza, y las dosis de insulina se muestran insuficientes, por lo que la glucosa en sangre aumenta. Yo, que ya sé esto, me hago más analíticas durante el día y me suelo poner insulina extra, independientemente de los pinchazos habituales. Pregunta: ¿Qué tipo de alimentación has seguido? Respuesta: Durante mis expediciones procuro comer lo mismo que en mi casa. Desde luego que en el Campo Base y Campo Base Avanzado así lo hago. Normalmente me suelo llevar unos 800 Kg. de comida desde Vitoria, gentileza de Eroski, y en los campos de altura, así como en el ataque a cima, lo que más hago es beber (café, te, isotónicas) y sólo como galletas bajas en glucosa y sopa.
Iosu en su expedición al Polo Norte Pregunta: ¿Te llevó mucho tiempo llegar a conocer cómo reacciona tu cuerpo ante el esfuerzo físico, la climatología, etc? Respuesta: La verdad es que sí, han sido miles (sí, sí, miles) de controles de glucosa en sangre, muchas equivocaciones que a mí y a mis médicos nos han enseñado como Iosu Feijoo debe comportarse en altura, pero ahora creo saber cómo reacciona mi cuerpo en altura, además la alta tecnología siempre te ayuda un poco (teléfono vía satélite, altímetro, barómetro... ). Pregunta: Hemos podido verte en noticias y revistas contando varias de tus hazañas, ¿qué mensaje te gusta transmitir a los medios de comunicación? Respuesta: En primer lugar, siempre les doy las gracias por la cobertura que dan a mis diferentes hazañas. Además, uno no es de piedra y siempre le gusta a tu ego verse reflejado... Pero bueno, ahora en serio, lo cierto es que yo lo valoro muy positivamente porque otros diabéticos pueden leerlo y así ven que nada es imposible para quienes tenemos diabetes. Pregunta: A muchas personas con diabetes les da miedo salirse de su rutina diaria, o practicar deporte por temor a descompensaciones ¿qué les dirías tú a todas estas personas? Respuesta: Primero que se fijen en mí (yo he podido) y segundo, que lo hablen con sus médicos, que escuchen otras opiniones, pero que se animen a salir de la rutina, es bueno para el coco. Pregunta: ¿Alguna vez has sentido tú ese miedo? Respuesta: Nunca Pregunta: ¿Qué quieres demostrar y a quién se lo quieres demostrar? Respuesta: La verdad es que sólo quiero demostrarme a mí mismo que, con esfuerzo e ilusión, cualquier sueño que pueda tener, lo puedo realizar. Pregunta: ¿Cuál es tu meta en la vida? Respuesta: Deportivamente te puedo decir que ya he conseguido mis sueños. Estoy casado y tengo una hija preciosa... La verdad es que no me puedo quejar... En líneas generales me va bastante bien aunque, eso sí, creo que me lo he trabajado. Pregunta: ¿Qué habría pasado si no lo hubieses conseguido? Respuesta: Si no hubiese conseguido llegar a lo más alto del Everest lo volvería a intentar por séptima vez. Yo siempre he creído que podía escalar el Everest. Además soy Tauro... En la cima del Montblanc Pregunta: ¿Cuáles han sido otras de tus expediciones para ti más inolvidables? Respuesta: El Polo Norte Geográfico (fue muy dura y fría), el Polo Sur Geográfico (llegar a la base Scout-Admunsen es un privilegio para muy pocos, aunque fue una expedición muy dura también) y llegar a la cima del McKINLEY, que fue muy emocionante. Pregunta: ¿Qué nuevos retos te has propuesto para el futuro? ¿Tienes ya algo en mente? Respuesta: Si todo va bien, en enero de 2008 voy a realizar un viaje sub-orbital al espacio... ¡¡Voy a ser astronauta!!... y de paso realizaré 5 experimentos en gravedad cero con nuevas insulinas o alguna enzima que puede resultar determinante para curar nuestra enfermedad. Mi verdadero sueño, de toda la vida, ha sido ser astronauta...
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